Con el Lunes del Ángel, los cristianos entran de lleno en la Octava de Pascua, un periodo que se prolonga durante ocho días. Este 6 de abril, el Papa León XIV presidió el rezo del Regina Coeli desde el Palacio Apostólico y recordó que la Pascua, para los creyentes, va más allá de un momento litúrgico: es el anuncio más radical de esperanza que sostiene la fe cristiana.
La Resurrección como fundamento de la fe
En su mensaje, el Pontífice explicó que el inicio de la Pascua supone para los cristianos un punto de inflexión: la convicción de que Cristo ha vencido a la muerte. Esto no es solo un hecho del pasado, para los creyentes transforma el sentido del tiempo: ilumina el pasado, sostiene el presente y abre el futuro.
Por eso, durante estos primeros días de Pascua, la Iglesia repite el saludo “¡Cristo ha resucitado!”, una forma de recordar que, para la fe cristiana, la vida siempre tiene la última palabra.
Dos miradas ante el sepulcro vacío
Reflexionando sobre el Evangelio del día, el Papa León XIV invitó a los fieles a fijarse en los dos relatos que surgen del mismo hecho: el sepulcro vacío.
El primero, el de las mujeres que anuncian la Resurrección, representa la experiencia creyente: la certeza de que Dios actúa y transforma lo aparentemente definitivo.
El segundo, el de los guardias sobornados, simboliza la tentación constante de reducir la realidad a la desesperanza.
En el inicio de la Pascua, la Iglesia propone elegir la primera mirada: la que ve en el vacío del sepulcro una posibilidad de vida nueva, y no una derrota.
Un tiempo para testimoniar la verdad
El Papa también relacionó este contraste con la responsabilidad del testimonio cristiano. Para los creyentes, comenzar la Pascua significa renovar un compromiso: el de anunciar la verdad incluso en un mundo saturado de ruido, desinformación y dudas.
La Pascua, tal y como afirmó el Papa, no se anuncia solo con palabras, sino con gestos: acompañar al que sufre, defender la dignidad humana y ser luz donde predomina la oscuridad.
La Pascua como esperanza para los que más sufren
León XIV dirigió su pensamiento especialmente a quienes viven situaciones de injusticia, violencia o miedo: desde los pueblos en guerra a los miles cristianos perseguidos en todo el mundo. Para ellos, el anuncio pascual pretende ser una buena noticia: la convicción de que la violencia no es invencible y de que siempre es posible un porvenir diferente.
Así, el inicio de la Pascua invita a los cristianos a ensanchar la esperanza del mundo, a prestar su voz a quienes la han perdido y a hacer visible que la Resurrección no es solo una proclamación, sino una manera de mirar la realidad.
Una Pascua que interpela hoy
El Papa León XIV concluyó recordando al Papa Francisco, fallecido hace un año en este mismo día, como un testigo de la fe pascual: alguien cuya vida invitaba a creer que el amor vence.
Para los cristianos, iniciar la Pascua significa justo eso: volver a creer que, incluso en los tiempos más inciertos, la esperanza tiene raíces profundas.
Y que anunciar la Pascua -como dijo el Papa- es permitir que esa esperanza vuelva a tener voz.









