Pedro Cuartango, escritor y columnista de ABC, abordó y profundizó en las ideas centrales de su libro El enigma de Dios: de la fe a la incertidumbre, durante el Foro Nueva Revista celebrado el pasado 19 de noviembre.
El público pudo disfrutar y participar en el coloquio, tanto de forma presencial como online realizando sus preguntas y aportaciones. Así, la conferencia realizada en la Universidad Villanueva en colaboración con UNIR, se convirtió en un sugerente recorrido filosófico y personal ante uno de los mayores enigmas de la historia: ¿existe realmente Dios?
La existencia de Dios: un debate que perdura en el tiempo
Durante la ponencia, Cuartango reconoció la discusión latente sobre Dios que está aflorando, desde hace algún tiempo, en la sociedad española. Un debate alimentado de fenómenos actuales como el último disco de Rosalía, el estreno de la película Los Domingos de Alauda Ruiz de Azúa o la publicación del libro Sobre dios, del reciente Premio Princesa de Asturias, el filósofo coreano Byung-Chul Han, centrado en el trabajo de la intelectual católica Simone Weil.
En un artículo titulado Dios no ha muerto, publicado recientemente en el diario ABC, Cuartango aborda precisamente la tendencia hacia la religión católica de las nuevas generaciones. Sin embargo, la cuestión sobre la existencia de Dios “es algo intrínseco a la esencia del ser humano de hacerse determinadas preguntas”, subraya. En este sentido, su libro está movido por esa “angustia existencial”, el hecho de no saber. Por eso mismo, “la reflexión sobre el sentido de la vida y sobre la existencia de Dios es mucho más que una polémica de actualidad”, asevera. Y asegura: “El debate sobre Dios es un debate perenne en la historia de la filosofía. Basta con leer a Platón y su Mito de la Caverna, en el que presenta el mundo como una sombra, una “proyección de un mundo que está más allá” y de un Dios eterno y perfecto».
Con la hipótesis platoniana por bandera, la existencia de Dios ha sido el eje del pensamiento durante más de veinte siglos: desde la escolástica y el empirismo, hasta el existencialismo de Kant, Hegel y Sartre.
Por eso, ante la idea de que este interés solo se vea como una moda pasajera, se muestra crítico: “Confundir la reflexión con una tendencia pasajera es peligroso y supone frivolizar sobre el tema”.
Buscar la fe en tiempos de desconexión
Si bien la doctrina católica establece que la fe es un “don gratuito de Dios”, Cuartango, argumentó que la fe debe ser una “búsqueda activa”, es decir, debe haber predisposición y atención. Sobre esto, Byung-Chul Han, habla en su obra Sobre Dios de la desconexión para buscar la fe que hay en la sociedad actual. Una idea con la que Cuartango coincidió: “La sociedad contemporánea, inmersa en el espectáculo y la frivolidad, está distraída y le falta atención para escuchar la voz de Dios”.
Además, al igual que el filósofo francés Blaise Pascal, concibe la fe como una “apuesta” y señala que es un debate abierto inconcluso, por lo tanto, estamos en un terreno “puramente personal”.
Cuartango, se apoya en la tesis de Jean-Paul Sartre: “El hombre está condenado a ser libre, a elegir” para sostener la idea de que la fe es una elección. “Si Dios existe está claro que nos ha hecho libres, responsables de nuestras propias decisiones y somos responsables de los males de este mundo, que no son achacables a lo divino”, argumentó.
Sobre la ética, el escritor sostiene que se puede fundamentar más allá de la religión: “La ética tiene un fundamento puramente humano y también hay una parte de convención social”. En sus palabras, es evidente que para las personas creyentes la ética tiene un “fundamento divino y es totalmente legítimo”. Pero para quienes no son religiosos, no se fundamenta en esa creencia y es tan “sólida y respetable como la de una persona creyente”. Siguiendo la idea del imperativo categórico que Kant contempla en la Crítica de la razón práctica, Cuartango fue claro: compórtate con el prójimo, como quisieras que el prójimo se comportara contigo.
La frustración de perder la fe
Más allá de lo filosófico, El enigma de Dios, presume ser un testimonio de su propia búsqueda de la fe que, según relata el autor, lleva escribiendo “toda la vida”. Cuartango tuvo una infancia y adolescencia en Miranda del Ebro sumergido en el catolicismo y la fe. Nacido en el seno de una familia profundamente religiosa, iba a misa todos los días y rezaba el rosario.
La crisis de fe llegó a los 17-18 años cuando se mudó a Madrid para estudiar Periodismo y Filosofía. Una fe que aún no ha recuperado por lo que se define como agnóstico, aunque se considera un “católico escéptico” porque sus valores, los que le inculcaron desde la infancia, son precisamente los del catolicismo.
Sin embargo, la incertidumbre es, en efecto, el motor de su obra: “es la perspectiva de una persona que tiene dudas”. A pesar de intentar buscar a Dios a través de la razón no lo ha logrado, convirtiéndose en un empeño inútil. Esto le ha generado una carencia, una “angustia existencial” por no haberse sentido “tocado por la gracia de Dios” desde que perdió la fe.









