Vocación y límites: el reto de no vivir “solo para el periodismo”

Miguel Ángel Sánchez de la Nieta, profesor de Periodismo en la Universidad Villanueva, analiza cómo los futuros periodistas pueden equilibrar exigencia profesional y vida personal

La idea de que estudiar Periodismo implica “vivir por y para el trabajo” sigue muy presente entre los estudiantes universitarios. Sin embargo, esta percepción no es del todo exacta. Así lo explica el profesor de Periodismo de la Universidad Villanueva Miguel Ángel Sánchez de la Nieta, quien matiza que, aunque se trata de una profesión vocacional, no necesariamente debe absorber por completo la vida personal.

“El trabajo se mezcla con la vida porque te importa, no porque te lo impongan”, señala. En este sentido, compara el periodismo con otras profesiones vocacionales como la medicina o la docencia, donde la implicación personal es habitual. No obstante, insiste en la importancia de establecer límites: “Una cosa es que te importe y otra que te absorba por completo”. En los últimos años, además, las redacciones han comenzado a asumir que el bienestar del periodista influye directamente en la calidad informativa. “Un periodista agotado escribe peor, mira peor y piensa peor”, afirma. Por ello, la conciliación deja de ser un aspecto secundario para convertirse en una condición necesaria para el ejercicio profesional.

Los riesgos de la profesión más allá de la redacción

Uno de los principales riesgos, según el profesor, es confundir vocación con disponibilidad permanente. “La vocación orienta, es una brújula que impulsa a comprender la realidad. La disponibilidad permanente, en cambio, puede convertirse en una cadena”, explica. Esta confusión, añade, lleva a una sensación constante de urgencia que afecta tanto al rendimiento como al equilibrio personal. En este contexto, aprender a desconectar se vuelve fundamental. Aunque reconoce que no siempre es sencillo, Sánchez de la Nieta sostiene que es posible: “Desconectar no es desentenderse del mundo, sino evitar vivir en alerta constante”. Para ello, subraya la necesidad de establecer rutinas claras que permitan separar el tiempo de trabajo del descanso.

La prevención del agotamiento es otro de los desafíos clave para quienes se inician en la profesión. El ritmo de la actualidad, marcado por la inmediatez, puede generar una presión constante. Frente a ello, el profesor propone desarrollar criterio: “No todo es igual de urgente. Saber distinguir entre lo urgente y lo importante es esencial”. En su opinión, la gestión de la atención y del tiempo resulta determinante para mantener la calidad del trabajo sin perder la motivación.

El gran reto: las nuevas generaciones de profesionales

En cuanto a las nuevas generaciones, observa un cambio progresivo en la forma de entender la profesión. Los jóvenes periodistas muestran una mayor preocupación por preservar su vida personal y valoran la flexibilidad que ofrecen las herramientas digitales. Aun así, advierte de que el equilibrio no depende únicamente del entorno laboral: “También hay una responsabilidad individual en saber poner límites”.

En definitiva, el periodismo sigue siendo una profesión exigente, pero no incompatible con una vida personal equilibrada. “No se trata de vivir para el trabajo”, concluye Sánchez de la Nieta, “sino de aprender a mirar la vida con verdad”. Un enfoque que, cada vez más, marca la manera en la que los futuros periodistas entienden su oficio.