“Buscar la verdad en tiempos de ruido”: la voz del embajador palestino en España ante los estudiantes de Villanueva

Husni Abdel Wahed, embajador de Palestina en España, ofreció una conferencia en la universidad el martes 5 de mayo

El embajador de Palestina en España, Husni Abdel Wahed

“Informados… o mal informados”

El pasado 5 de mayo, la Universidad Villanueva acogió la charla del embajador de Palestina en España, un encuentro marcado por un ambiente de escucha, reflexión y preguntas difíciles. El profesor encargado de introducir al invitado, Santiago Leyra-Curiá subrayó el sentido de la charla: “En un momento en que estamos informados o mal informados por los medios y por los intereses de unos y otros, escuchar a quien conoce de primera mano lo que está pasando es un privilegio.”

Agradecido por la invitación, el embajador comenzó reivindicando el valor de abrir espacios donde hablar con serenidad de temas “complicados y delicados”, lejos de discursos prefabricados: “No vengo a pedirles que sean antiisraelíes ni que sean propalestinos. Si logro despertar en ustedes el interés por buscar más información, habré cumplido mi objetivo.”

Nacer refugiado: una vida marcada por el desplazamiento

El embajador Husni Abdel Wahed nació en un campo de refugiados palestinos, como también lo hicieron sus hermanos mayores y muchos de sus familiares a lo largo de varias generaciones. Su vida, explicó, ha estado marcada desde el inicio por la experiencia del desarraigo y la idea del retorno, representada por las llaves que tantas familias -incluida la suya- aún conservan de las casas que debieron abandonar en 1948.

Esa historia personal convivió desde joven con una vocación: estudiar periodismo. Durante la charla, afirmó en numerosas ocasiones que la forma en que se cuentan los hechos determina cómo se entiende la realidad. Esa sensibilidad profesional explica su insistencia en desmontar lo que considera “relatos dominantes” que condicionan la visión occidental sobre Oriente Medio.

El peso del relato: crítica a la desinformación

Una de las partes centrales de la charla fue su reflexión sobre la desinformación. Según el embajador, gran parte del mundo vive inmerso en un relato cultural “judeocristiano-occidental” que, a su juicio, tiende a simplificar la historia y a colocar a Israel en el centro de un conjunto de ideas asumidas sin ser cuestionadas.

Criticó que ciertos conceptos —judío, hebreo, israelí, semita, sionista— se utilicen como sinónimos cuando no lo son, generando confusiones que, a su entender, alimentan el discurso dominante. Recalcó, por ejemplo, que “ser semita es un concepto lingüístico; ser árabe también lo es; y el sionismo es una ideología, no una identidad religiosa.” Insistió además en la importancia de poder estudiar, investigar y discutir la historia sin tabúes: “Uno puede cuestionar todo, salvo algunas cosas que parecen intocables. Y eso nunca es sano para una sociedad que desea conocer la verdad.”

 Palestina en el tablero global: un conflicto que no es aislado

El embajador enmarcó la situación palestina dentro de un escenario internacional complejo. A su juicio, las crisis globales  recuerdan a las tensiones previas a las guerras mundiales del siglo XX. Según su análisis, lo que ocurre en Palestina “no es un hecho aislado”, sino un “laboratorio político” cuyas consecuencias, afirma, pueden reproducirse en otros lugares.

También habló del debilitamiento del derecho internacional y la peligrosa tendencia a “normalizar” la ocupación de territorios. En relación a esto, el embajador hizo hincapié en la reducción progresiva del lenguaje con el que se describe la situación palestina: “Pasamos del ‘conflicto árabe-israelí’ al ‘conflicto palestino-israelí’, luego a ‘Gaza-Israel’, y últimamente a ‘Hamás-Israel’. El vocabulario nunca es casual.”

El valor estratégico de Palestina: geografía, energía e historia

El diplomático dedicó parte de la conferencia a explicar por qué, según él, Palestina ha sido históricamente un territorio pretendido: desde su ubicación como punto de encuentro entre Europa, Asia y África hasta el impacto del canal de Suez en la economía global. Recordó que Palestina ha sido ocupada numerosas veces a lo largo de milenios y que, en su opinión, el proyecto sionista se consolidó allí por razones estratégicas más que religiosas.

De igual modo, el embajador denunció lo que considera un proceso de “apropiación cultural” que afecta a platos tradicionales, vestimentas o incluso símbolos históricos palestinos. Explicó que muchas de estas expresiones culturales tienen raíces antiquísimas y que el pueblo palestino las conserva como parte esencial de su identidad.

También alertó sobre la destrucción de instituciones educativas y culturales en Gaza: universidades, escuelas, centros culturales y bibliotecas. Destacó el dato de que 262 periodistas han sido asesinados en el ejercicio de su labor, algo que, según afirmó, persigue impedir que la información salga al exterior.

La educación como resistencia: orgullo y tragedia

A pesar de las adversidades, el embajador subrayó un motivo de profundo orgullo para su pueblo: el compromiso con la educación. “Los palestinos somos solo el 3% de la población árabe, pero aportamos el 10% de los universitarios del mundo árabe”, afirmó. Hoy, sin embargo, lamentó que Gaza haya perdido la totalidad de sus universidades y la inmensa mayoría de sus escuelas.

La charla concluyó con una invitación a los estudiantes: “No quiero que adopten mi visión. Quiero que busquen, que investiguen, que cuestionen. Una vez tengan la información, serán libres de decidir dónde quieren situarse.” Su intervención dejó en el aula un ambiente de reflexión compartida. Más allá de las posturas políticas, el encuentro puso sobre la mesa la importancia del pensamiento crítico y del periodismo riguroso -dos pilares esenciales de la formación universitaria- en tiempos de ruido, relatos enfrentados y urgencia por comprender.